Al principio te sientes exultante. Te dices que no era para tanto, que sigues estando en forma. Pero al tercer día te duelen los brazos. Ni siquiera puedes enjabonarte la cabeza porque te duele todo. Pero sigues así día tras día. Haga sol, llueva o nieve. Lo que cuesta es empezar te dices. Lo has vivido muchas veces. No pensar, no pensar. Sólo moverse, venga, cada brazada que des estás más cerca de terminar. Cada día que pase estás más cerca de la meta. Sabes que lo más peligroso no es que el cuerpo no aguante. Por experiencia sabes que aguantará. El problema es la mente. Sin duda el músculo más potente que tiene el ser humano. Si él decide que no puedes, no podrás. Por eso no le puedes dar la oportunidad de que piense. Al menos no antes de pasar por el ecuador. Cuestión de estrategia. Cuestión de psicología. Qué sé yo. Pero sabes que no debes pensar en lo que queda hasta que no hayas pasado el ecuador. En cuanto lo hayas hecho no vas a parar. Por el simple hecho de no echar a perder más de la mitad de tu trabajo dejando incompleto menos de la mitad. Y así un día, otro día y otro y otro más. Hay días que te queman los brazos, no se levantan del agua. Esos a los que antes desafiabas te sobrepasan sin esfuerzo varias veces. Te dan ganas de llorar por no ser capaz siquiera de decirle a tus brazos que les sigan. Estás furiosa. Tanto esfuerzo para nada. Sólo para cansarte, para ponerte de mal humor, para hacerte sentir que no puedes, que no lo lograrás. Si por lo menos empezaras a ir más deprisa. Te dan ganas de maldecir. Te odias por no ser capaz de ir más rápido. Los brazos te queman, sientes cada célula del músculo desgarrarse y cada vez que llegas a la pared te sientes más impotente…otro largo por empezar, otra mitad que superar. De repente las gafas se te llenan de agua. Sólo que no es agua. Es fruto de tu desesperación y de tu cansancio. No vas a parar, cueste lo que cueste. Sabes que eso será lo que te quede soportar durante los próximos días. No te puedes doblegar. Sabes lo que hay. Dos semanas. Sabes que en dos semanas todo habrá pasado. Pero queda tanto para eso. Sólo cuando termines el entrenamiento de ese día sentirás que has cumplido tu deber. Nadie te lo dicta. Sólo tú. Estás satisfecha del trabajo a pesar de que aún esté lejos de ser perfecto. Los frutos a un trabajo bien hecho no se recogen el primer día. Ni siquiera el segundo. Ahora saldrás de la piscina. Te tiemblan los brazos y piernas. Te duchas y sales de las instalaciones hecha una piltrafa humana. Te sientes un saco de cemento armado. Te pesa el culo y sabes que no es sólo una sensación. Pero te toca aguantar. La sensación de satisfacción por el trabajo culminado desaparece tan pronto te das cuenta de que te quedan menos de 24 horas para la siguiente ronda. Cuenta atrás para el siguiente día. Entonces otra vez a empezar de 0. La mitad de la mitad de la mitad. Qué mierda, a ver cuándo termina esta tortura autoimpuesta. Crees que no va a terminar en la vida, que porque en un pasado haya pasado no tiene por qué suceder otra vez…
… Y sin embargo, al final sucede. Tu gran enemigo, el cronómetro te da los primeros indicios. Objetivos e inequívocos. Estás progresando. Pero no sólo eso. Eres capaz de seguir a los que antes te adelantaban y no sólo eso, sino que te sabes superior. A veces tienes días malos, sí, y siempre los habrá. En esos días, más vale aguantar el chaparrón, seguir con la rutina y no forzarse más de lo necesario. Sería inútil. Pero sabes que has ganado la batalla. Ya no piensas obsesivamente en no pensar, en las mitades, en las horas que quedan para sufrir la tortura de nuevo. Ahora no sólo lo disfrutas sino que lo necesitas. Y ahora es cuando de verdad te sientes orgullosa del trabajo realizado. No te has doblegado. Nadie entiende que hagas lo que haces, pero a ti te da igual. La recompensa es mayor. Sabes que acabas de vencer al mayor enemigo que tiene el Homo sapiens. Su mente. Y con ello la acabas de hacer tu aliada. Como siempre debió ser.
Y en esas estoy…ya se sabe lo que dicen…
En la vida como en el deporte.
Y doy fé que quien dijo eso sabía lo que se decía.
4 responses so far ↓
jazlima // August 10, 2008 at 11:27 pm |
Excelente comparación.
lifestraveller // August 11, 2008 at 1:06 pm |
Sí, cada vez que nado aprendo muchas cosas sobre la vida. Y bien que sea así porque sino sería insoportable.
La Petite en Belgique // August 11, 2008 at 1:32 pm |
un poco más y ya está
jazlima // August 11, 2008 at 3:40 pm |
Vos en la pileta sos como yo en el subte.