LUNES
A la bici se le están cayendo los radios por momentos. Después del trabajo me voy a una tienda a que me la reparen, me digo. Y luego me voy a la tienda del moromierda a decirle que Alá ya no lo querrá. Pues arresulta que salgo del trabajo y me veo la rueda pinchada. Cabreo del quince porque veo al inflar la rueda en una tienda abierta (bueno, casi le lloro al tío, porque estaba cerrando) que la llanta está partida. Con eso deduzco que la cámara está hecha pedazos y que me voy corriendo a llevar la bici al tío que me la vendió con un cabreo del quince y conduciendo una bici en un estado lamentable. La gente me miraba raro, porque la bici por la parte de la rueda de atrás daba tumbos, y gracias a que no se partió allí mismo.
Llego y les suelto las cuarenta. Bueno, las forty, porque claro, todo esto en inglés. Hay dos hombres, uno, el que me vendió la bici, el otro más mayor y que parece el que dirije el cotarro y que juraría que lo vi en otra tienda próxima (creo que tienen dos). Esperan a que su último cliente se vaya. Antes todo son buenas palabras y pasa, pasa. Cuando se va, el que me vendió la bici, se pone farruco, cierra la puerta de entrada de la tienda y yo me encomiendo a todos los Dioses, porque aunque la avenida está muy transitada, resulta que Norrebro se ha convertido en la zona chunga de la ciudad, con un ghetto de musulmanes un poco alterados (aún!) con el tema de las putas viñetas, que ya les vale dar tantas vueltas a tal chorrada. Pues nada, gracias a mi cabreo y a que llevaba más razón que un santo la cosa no se puso fea. Eso sí, tuve que luchar durante lo que me parecieron horas por hacerles ver mi punto de vista. A saber: que me habían cobrado por una bici ruinosa lo que no vale en la calle ni jartos de vino, vamos, que me timaron. Pero que en ese momento para ambos fue un buen negocio, para ellos por el money, y para mí porque me evitaba tener que buscar más bici, cosa difícil cuando una trabaja hasta las 7 de la tarde y las tiendas cierran a las 6. Pero claro, me dijo que me arreglaría la bici para el día siguiente (frenos, radios, etc) y al día siguiente la bici estaba tal cual la vi el día anterior. Le “obligué” a que me arreglara la bici ipso facto, puesto que me negaba en redondo a pasarme otro día, sólo porque a él no le había salido de los cojones cumplir con su parte. Aún así, el trabajo fue penoso, porque en menos de un mes y la rueda se ha caído a cachos. Todo eso lo expliqué, y entre medias el que me vendió la bici se fue (supongo que no es dueño, y por eso se las piró) y el más mayor me decían “esto normalmente cuesta 300-400 DKK, pero como te queremos ayudar (y ahí explotaba…cabrónjoputa, que me quieres ayudar dices? acaso no me has puteado antes?? tú lo que quieres es sacar más dinero a costa mía) que me lo dejaban por 150 DKK. Y yo le dije que era muy caro y que ya había pagado mucho antes. Menos mal que el cabreo me duraba y se retroalimentaba cada vez que me soltaba algún comentario tipo “te quiero ayudar”, porque sino hubiera aceptado ese chollo. Pero no, por mucho que me diga que no se pueden garantizar las bicis de segunda mano, blah blah, tenía razón y lo argumenté. Me dijo cuánto estaba dispuesta a pagar. 0 DKK. Ni una más ni una menos. Y ya me has hecho pagar en tiempo por algo que no hiciste en tu día. Y ahí se calló. Me costó, lo sudé, defendí todos los frentes como una campeona (como defienda así mi tesis, la bordaré). Pues sí, en un momento dado su cara en la que intentaba negociar y hacerme ver que no cobrar por un trabajo no era justo (lo mío tampoco, ponte a la cola), se relajó y juro que vi que sus ojos brillaban y que su cara se iluminaba y por fin aparecía una sonrisa en su cara. Ok. Y me pregunta de dónde soy. Spain, chavalote, por algo en vuestra lista de gente a timar, los españoles estamos en la última posición, chato. El hombre entonces me dijo que era de Iraq y no pude evitar sentir simpatía por ese hombre y más después de la gran injusticia que se está cometiendo allí. El hombre, como todo musulmán que se precie, adora discutir, debatir y sobre todo, regatear. Y por eso, en ese momento me gané su aprobación y respeto. Y se nota que lo echaba de menos. Pero una cosa no quita la otra. Me alegro de que no tuviera que llegar al extremo de decirle que llamaría a la politi (policía). El hombre me ofreció un caramelo y me dijo “calm now?” y me sonrió. Me dijo, Real Madrid y que le diera el teléfono, porque normalmente las reparaciones tardan un día (es decir, como era última hora, para el miércoles), pero le di caña para que fuera lo antes posible.
MARTES
Al día siguiente paso por delante de la tienda un poco antes de las 8 y veo la tienda abierta (abre a las 9:30). Deduzco que el dueño le ha hecho pagar al tío que me vendió la bici con horas extras su desliz de timarme y que puesto que los pedidos había que tenerlos a tiempo y lo mío no entraba en los planes, a alguien le tocó madrugar para arreglar mi bici. Y sí, deducción correcta. A las 12 de ese día me llama y que puedo ir a recoger la bici. Perfect. Justo a tiempo para ir a la recepción de la embajada eslovena a conocer al príncipe Frederik y a su mujer, la australiana. Allí, R. liga con un tío que está bastante potable y que se acerca a nosotras porque nos estábamos partiendo de los cortadores de jamón eslovenos.Sí, tienen jamón y cortadores de jamón, los muy copiones!! Ahora, si ese es su mejor jamón, es como el normalillo nuestro, de ese blandote y que se te forma la bola en la que casi te ahogas.. Sí, es que el jamón nunca ha sido mi fuerte, y el jamón ese, no me mola nada. Me gusta secooo y de Jabugo…ñam, ñam. Resulta que R. que estaba un poco alegre gracias a ese vino blanco (el único que estaba bueno, porque el vino tinto ni me lo pude acabar y eso que soy la reina del Don Simón y garrafones varios) empezó a hablarle a uno de los jamoneros. Tras dos preguntas el tío para en seco la conversación, se centra en su jamón y no responde a ninguna pregunta. Ahí, con disciplina militar. Me imagino la escuela de jamoneros eslovenos. El profe ahí, que no vea a nadie levantar la vista de su jamón…! Nos estábamos riendo solas, entre loncha y loncha de jamón y de pronto aparece este personaje. Como digo está bueno, y el hecho de que se acerque con esa decisión a dos tías en estos tiempos que corren le daba muchos puntos. Pero esos puntos hubo que quitárselos cuando en un momento dado dice…ay, te daría mi tarjeta, pero no la llevo encima, porque claro, como en CPH todo el mundo me reconoce por la calle, pues no me hace falta. Toma pegote. El tío por lo visto es parlamentario y tal y cual. A mí me dio por pensar. No me impresionas picha floja. Total que arrebuscando por la red, la gran Diosa de estos tiempos, me encuentro con esto. Por lo visto, sí que es cierto que es conocido, porque cuando la danesa amiga de R. se enteró de que había ligado con kamal, se puso a pegar grititos. Eso dice R. Y lo más fuerte es que al día siguiente le envió un mail, en plan, me encantó conocerte y el sol se fue cuando tú te fuiste, blah blah. R. se ha cagado y no ha contestado. El sector danés le implora que le pregunten por qué copió en un exámen de doctor o doctorado. Vaya cosas. Aquí se pasaron semanas hablando del tema y en España hubiera sido alzado a la categoría de Dios.